El juego, constituye uno de los instrumentos más importantes en la vida de un niño, en cuanto que es la actividad principal del mismo y el medio fundamental de sus aprendizajes y su desarrollo. Por ese motivo es muy importante que analicemos la importancia del juego.
El juego es la actividad en la que ocupan más tiempo los niños y donde manifiestan sus avances y dificultades, y somos, los adultos, el eje fundamental en los juegos de éstos, y a pesar de que es una actividad propia de la infancia, en realidad se realiza en todas las edades y, dependiendo del momento evolutivo en que la personas se encuentre, el juego alcanzará un significado e importancia diferentes.
Por otro lado el juego constituye el vehículo más poderoso que tienen los niños para probar y aprender bien nuevas habilidades, conceptos y experiencias. Posibilita en los niños el desarrollo del conocimiento que necesitan para conectarse de manera significativa con los desafíos que encuentran en la escuela. Pero ¿En qué se caracteriza principalmente el juego?
Lo que define al juego es la actitud de quien está al frente de la actividad.
Es una actividad placentera, fomenta la capacidad de placer en la persona.
Es Voluntaria y libremente
El juego es autotélica, si se convierte en algo útil pierde su carácter de juego.
Implica participación activa, jugar es hacer y siempre implica hacer algo.
Es repetición, supone una y otra vez la repetición de la misma estructura.
Puede requerir esfuerzo, retos y dificultades que hay que superar.
Es una actividad creadora, es un producto de la imaginación del ser humano.
Etapas en el desarrollo del juego
El niño pasa por distintas etapas evolutivas comunes y necesarias en su desarrollo. En cada una de ellas se van logrando una serie de adquisiciones que permitirán su pleno desarrollo y maduración. Una vez que aparece una nueva etapa del juego, la anterior no desaparece, si no que evoluciona, avanza y pasa a estar al servicio del nuevo tipo de juego.
El juego sensoriomotríz 0-2 años
Esta etapa del juego es la que va desde el nacimiento hasta los 2-3 años aproximadamente. Les parece interesante todo lo que se mueve, lo que hace ruido, lo que tiene colores vivos, lo que se toca y manipula, no habiendo diferencia entre el juguete de verdad y el resto de los objetos. En esta etapa sus juguetes favoritos son sus propios padres.
El juego paralelo 2-3 años
El juego paralelo ocurre entre la edad de dos y medio y tres. A los niños a esta edad le falta la habilidad para jugar efectivamente con otros niños, y no comprende la cooperación como una forma.
El juego simbólico 3-6 años
Con la utilización rudimentaria del lenguaje aparece el juego simbólico o de imitación. Consiste en simular situaciones, objetos, personajes, que no están en el mismo momento del juego. Es decir, el niño da vida a los objetos, hace como si una escoba le puede servir de caballito, una bolsa de arena hace las veces de muñeca y la quiere, la mima y realiza acciones que ella imagina: llorar, reír, etc.
Clasificación de los juegos
Existen numerosas clasificaciones con respecto a los juegos, pero en general todas ellas se basan en alguno de estos criterios:
Juego Espontáneo: El propio de los niños, juegan porque sienten el deseo de jugar. Sólo se busca el entretenimiento, pero también, el deseo de aprender, de conocer, de participar, de relacionarse.
Juego Dirigido: Se basa en las necesidades lúdicas de cada edad y buscan intencionadamente la formación del niño. Suele incluir un director de juego, que suelen ser los propios padres o los profesores.
El rol del adulto en el juego
El adulto es una parte fundamental en el juego de los niños, no solamente porque en un primer momento, el juego infantil se centre en los adultos, para luego ir dirigiéndose hacia sus iguales, sino porque el adulto cumple una serie de funciones básicas en la actividad lúdica infantil, pero quizá las más importante es que nos proporciona un buen momento de observación, y que gracias al juego se produce una gran interacción entre adulto y niño.

Ahora hay una serie de pautas a seguir por el adulto para influir de manera positiva en el juego del niño, estas son entre otras:
No olvidar que el protagonista principal en el juego es el niño.
Hacer  posible un  espacio de juego, facilitar un ambiente tranquilo, acogedor.
Proporcionar  el juguete o  juego apropiado a su nivel de desarrollo.
Compartir la actividad lúdica como tiempo de disfrute.
Respetar las preferencias de juego de cada niño.
Observar el comportamiento del niño en el juego para conocerlo mejor y saber que le motiva más. Ver si mantiene una actitud atenta y concentrada, si hace un uso correcto del material, si termina lo que empieza, ver qué relación tiene con los compañeros de juego, si respeta las reglas del juego, si acepta perder, si es dependiente de otros niños o por el contrario tiende a ser líder etc.
Por último, me gustaría hacer una pequeña reflexión sobre el tiempo que pasamos jugando con nuestros peuqeños ¡Tenemos que aporvechar cada ratito que tengamos parar estar con ellos! Y tú ¿Cuál es vuestro juego favorito?